sábado, 5 de noviembre de 2011

Morir a tiempo

Cuántas hojas ya han caído,
cuántas se resignan a caer y por ello se pudren.
Hay que saber morir a tiempo,
descolgarse del arbol con ganas de morir.
Tras haber amado el arbol, las hojas,
el aire que las oxigena, el sol que las calienta,
el agua que las sacia...Tras haberlas amado incondicionalmente,
tras haberse abandonado a ese amor, y tras haberlo abrazado,
vivido, besado, amado y llorado, es tiempo de estrangularlo.
Por amor. Destrucción, aniquilación.
Es tarde. Y no quedan hojas,
el arbol ya está seco, sólo quedo yo,
tendida sobre la rama fina dorada, que está cansada de mí.
Hay que saber morir a tiempo, y hay que saber matar a tiempo.